martes, 17 de febrero de 2015

Alopecia y foliculitis bacteriana

La foliculitis bacteriana es la infección por bacterias del folículo piloso y es una de las manifestaciones del pioderma superficial. Los piodermas son procesos muy frecuentes en la especie canina y en la mayoría de los casos son secundarios a una causa primaria, siendo las enfermedades alérgicas uno de los principales detonantes de esta infecciones. Otros procesos a considerar ante la presencia de piodermas recurrentes es la existencia de una enfermedad endocrina o una enfermedad sistémica debilitante o inmunosupresora o la administración de fármacos inmunosupresores.

Los piodermas son extremadamente raros en la especie felina, salvo la aparición de abcesos (piodermas profundos) asociados a mordeduras y las complicaciones bacterianas del acné felino. En gatos los casos de foliculitis bacterianas suelen asociarse a enfermedades alérgicas, parasitarias, infecciones por el virus de la inmunodeficiencia felina o abuso de glucocorticoides.

Aunque la lesión característica del pioderma es la pústula, éstas son dificiles de observar debido a su gran fragilidad, y en el caso de las foliculitis bacterianas su manifiestación clinica más característica es alopecia que puede ser focal, multifocal o generalizada asociada o no a papulo-costras, collaretes epidérmicos y más raramente pústulas. Asociado a esta foliculitis suele aparecer prurito.


Ante un patrón de alopecia focal o multifocal los tres diagnósticos diferenciales que siempre debemos tener en cuenta son foliculitis bacteriana, demodicosis y dermatofitosis, posiblemente en este orden en perros, mientras que en gatos el principal diagnóstico diferencial de estas alopecias es la dermatofitosis, siendo cualquiera de los otros dos procesos muy poco habituales. Es por ello que ante alopecias focales o multifocales en gatos es imprescindible realizar un cultivo de dermatofitos y no es recomendable tratar hasta constatar la infección, aunque si se deben tomar medidas preventivas de un posible contagio. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Costras y heridas sangrantes en los bordes de las orejas

La aparición de lesiones de alopecia, descamación y posterior formación de lesiones sangrantes y costras en las orejas de los perros puede ser un proceso relativamente común en invierno, más frecuentemente observado en perros de raza pequeña y/o grandes orejas. 

Uno de los mecanismos por los que estas lesiones pueden aparecer es por una mala irrigación de esa zona. Como todos bien sabéis, la integridad de los tejidos depende de un buen aporte sanguíneo. Todos los tejidos del cuerpo necesitan nutrirse y oxigenarse a partir de los elementos aportados por la sangre a su paso por ellos. 
Si la irrigación sanguínea no llega a una determinada zona se produce isquemia o falta de ese aporte de nutrientes y oxígeno, lo que puede conducir a la necrosis o muerte del tejido. 

Los vasos sanguíneos se ramifican para llegar a todos y cada uno de las partes del cuerpo. Desde los grandes vasos se van ramificando en vasos cada vez más pequeños hasta formar los capilares sanguíneos. En las zonas más distales del cuerpo estos capilares son muy pequeños y puede existir una dificultad en el bombeo de sangre hasta estos puntos. 

Los pabellones auriculares representan los puntos más distales del cuerpo además de estar ampliamente expuestos a las variaciones de temperatura ambiental. Esta es una de las posibles causas de aparición de lesiones costrosa, ulcerativas y sangrantes en el ápice o borde de las orejas de los perros. Estas lesiones suelen empeorar en invierno y mejorar en verano, ya que las bajas temperaturas favorecen la constricción de los vasos sanguíneos y dificultan la llegada de la sangre a las zonas más distales del cuerpo.


Las lesiones pueden comenzar con una simple descamación y alopecia, para posteriormente formar costras que pueden ir aumentando de tamaño y dejar expuesto tejido sangrante. Estas lesiones pueden llegar a ser muy dolorosas y el animal no dejarse manipular. 
En estos casos el tratamiento se basa en el empleo de reológicos o fármacos que mejoran la capacidad de circulación de los glóbulos rojos y favorecen el flujo sanguíneo.

Hay muchas otras enfermedades que pueden producir lesiones en los pabellones auriculares con descamación, alopecia, costras y úlceras, incluyendo enfermedades que pueden ser graves como Leishmaniosis, ehrlichiosis, vasculitis, pénfigo foliáceo..

La salud del animal depende de un buen diagnóstico y por ello es imprescindible que el veterinario explore y evalúe detalladamente al animal para poder determinar las posibles enfermedades que puedan estar implicadas y realice las pruebas pertinentes para confirmar o descartar las mismas. 

Recuerda que lo más importante es tener el diagnóstico de la enfermedad y en muchas ocasiones es necesario recurrir al especialista, en este caso al Dermatólogo Veterinario para poder identificar y manejar la enfermedad. 


Consulta a tu veterinario.