jueves, 13 de febrero de 2014

Oda a una pulga

Una pulga que nació
En Madrid, vasta ciudad,
Disfrutando por el parque,
Que Buen Retiro se llama,
Paseaba muy ufana,
Saltando como un cohete
Sin andarse por las ramas.
Le gustaba la "Sabana",
De la hierba bien tupida,
Donde a veces se escondía.
Esperando un portador
No le gustaba un señor,
A los perros prefería,
Si tenía hambre comía,
Y buscaba, con encanto,
Aquellas partes del cuerpo
Que a ella le gustaban tanto.
Y como buena estratega,
Si el can molesto rascaba,
Ella muy lejos estaba
De donde sentía el picor.
Así siempre de esta guisa
Repartía sus sonrisas
A las pulgas mas novatas,
Nunca metía la pata,
Sabiendo bien promediar
Las molestias a sus canes.
De los felinos huía,
Aunque a veces por volar
Se enrolaba en aventuras
De algún gatito picar.
Más dejando singladuras,
Que pocas veces usaba,
El perro se convertía
En su hábitat natural,
Que es donde mejor vivía.
Y ella muy ducha sabía
La manera y el lugar
Donde el perro pernoctaba.
A casa le acompañaba,
Cuando el tiempo era inclemente,
Y dormía displicente
Refugiada en la pelambre
Del ingenuo portador.
Vivía como un señor,
En la frase mas certera
Que las pulgas acuñaron,
Pues les daba envidia sana
Que tuviera buenas camas,
Y esa vida distendida.
Pues sin haber estudiado
Era un compendio completo
De como sobrevivir
En un medio tan hostil.
En esto daba Lecciones,
Logrando celebridad,
Llegando a ser tan famosa
Cual la pulga de Charlot
O aquella de La Chelito.
Que nunca supo encontrar.

                                 Antonio Lorente