miércoles, 8 de enero de 2014

Dermatología Veterinaria

Una de las mayores preocupaciones de los propietarios de animales con problemas o enfermedades de piel es la posible transmisión de la enfermedad a las personas u a otros animales.
¿Son las enfermedades de la piel contagiosas?
Aunque pueda parecer extraño la mayoría de las enfermedades de la piel no son contagiosas ni para las personas, ni para los animales. Aún así siempre es preferible tomar las precauciones necesarias para evitar un posible contagio.
En el caso de animales con heridas o bultos sangrantes o supurantes hay que tener mucha precaución y evitar un contacto directo con dichas heridas que podrían estar producidas por agentes infecciosos contagiosos, pero estos procesos son muy poco frecuentes, casi excepcionales.

Dos enfermedades muy frecuentes y contagiosas son la sarna sarcóptica y la dermatofitosis



La sarna sarcóptica es una enfermedad parasitaria producida por un pequeño ácaro llamado 

Sarcoptes scabiei que es adquirido por contacto 
directo con otros animales parasitados perros, zorros, conejos…  Últimamente estamos viendo bastantes casos, sobre todo en animales que transitan en zonas con fauna salvaje. Pero aunque contagiosa, bien diagnosticada y tratada no tiene mucha complicación. La enfermedad se caracteriza por un picor extremo principalmente en codos, orejas y zonas ventrales del cuerpo del animal. En personas puede cursar con pequeños granitos muy pruriginosos, pero incluso conviviendo con el animal no suele ser muy frecuente la infestación de las personas, a no ser que haya un contacto extremadamente estrecho. Como al sarcoptes le gusta más el perro que las personas, una vez tratada la enfermedad en el animal, el bicho no es capaz de sobrevivir en el humano. Lo más importante diagnosticar y tratar a tiempo para resolver la enfermedad en el animal lo antes posible yevitar el contagio a otros animales y personas. 



Más problemática es la dermatofitosis o tiña de los animales ya que el contagio se produce no solo por contacto directo, si no por contacto con el medio en el que habita el animal infectado. El tratamiento de esta enfermedad es mucho más largo que el de la anterior y si hay infección en las personas estas deben ser tratadas también. Hay que tener en cuenta que no siempre el animal es el foco de infección y que la infección puede contraerse del medio ambiente e incluso de otras personas. Como siempre lo más importante es diagnosticar cuanto antes la infección. Una vez diagnosticado hay que tratar al animal y el medio ambiente. El tratamiento suele ser largo, como media unos dos meses, por ello es muy importante realizar un correcto diagnóstico y acudir al dermatólogo veterinario.


Recientemente hemos tenido un caso de un gatito recogido de la calle que consiguió infectar a la perrita, a los dueños y toda la casa. Los dueños de gran corazón han estado tratando al animal y le han proporcionado cobijo a la espera que alguien le adopte. Le han hecho una casa de cartón y destinado una habitación en exclusiva para él hasta que se cure del todo y por supuesto han tenido que tratar su casa, a su perra, a ellos mismos y a algún conocido que había pasado por su casa. Desde aquí un abrazo muy fuerte a los protectores de Golfo. Hace falta mucha gente de gran corazón como ellos.