martes, 23 de julio de 2013

Dermatitis Atópica y Teoría de la Higiene


La dermatitis atópica es una enfermedad alérgica y crónica que afecta tanto a personas como a animales (fundamentalmente perros). 
En la patogénesis de la dermatitis atópica el factor genético es muy importante pero también participan factores inmunológicos, farmacológicos y ambientales.
La prevalencia de esta enfermedad es muy elevada tanto en personas como en perros. En personas los estudios indican que entre el 10 al 20% de los niños se encuentran afectados y estos porcentajes dependen ampliamente del entorno y del lugar geográfico donde viven, lo que demuestra la importancia de los factores no genéticos en el desarrollo de la enfermedad.


En perros cualquier estudio de prevalencia se realiza sobre la población canina que acude a los centros veterinarios y se estima que puede estar afectando entre un 10 a un 20% de la misma. Estos porcentajes varían fundamentalmente en relación a la raza del animal, precisamente por el marcado componente genético. 
La prevalencia tanto de la dermatitis atópica canina como de los niños  está en aumento desde hace años, pero esto no es únicamente producido por una mayor exposición a los alergenos ambientales, si no también a los grandes avances realizados en la investigación de esta enfermedad y su prevalencia y en el mejor diagnóstico de la misma. 
La teoría de la higiene puede ayudarnos a comprender este aumento de la prevalencia de la dermatitis atópica. Esta hipótesis relaciona indirectamente la exposición a gérmenes con el desarrollo de dermatitis atópica. Lo que postula esta teoría es que el tamaño reducido de las familias, la exposición limitada a los animales y los estándares generales más altos de limpieza producen un “mal entrenamiento” del sistema inmunológico favoreciendo el desarrollo tanto de enfermedades alérgicas como incluso autoinmunes. Las alergias se caracterizan por una hipersensibilidad de tipo I o humoral (producida por linfocitos Th2), mientras que las infecciones suelen producir una respuesta de tipo celular (producida por linfocitos de tipo Th1). Si el sistema inmunitario no se ha acostumbrado a generar respuestas de tipo Th1 frente a infecciones habituales, puede producirse un desequilibrio en las respuestas Th1-Th2 que favorezca la hipersensibilidad de tipo 1 o exagerada respuesta Th2 en el momento de la exposición a alergenos. Esto sería una posible explicación al hecho de que las enfermedades por hipersensibilidad y autoinmunes tengan una incidencia mucho mayor en países desarrollados.
Esta teoría deriva de la observación de que la dermatitis atópica, independientemente del factor genético, es más propensa en niños únicos que en niños procedentes de familias numerosas donde el contacto de unos con otros favorece la exposición constante tanto a gérmenes patógenos como no patógenos. De la misma manera la convivencia con una mascota, la asistencia a guarderias o vivir en el campo ayudan al desarrollo correcto del sistema inmunológico, limitando las reacciones desmedidas a estímulos ambientales y a los potenciales alergenos. 


El abuso de los antibióticos es otro factor que puede participar en el desarrollo de estas enfermedades ya que también puede debilitar las defensas naturales del organismo como la protección producida por bacterias comensales tanto en aparato digestivo como en la piel. 
Sin embargo esta teoría de la higiene no debe mal interpretarse, los avances de la medicina en el control de infecciones ha disminuido enormente tanto la mortalidad  y la morbilidad asociada a las mismas. Tampoco debe relacionarse con un incremento de la enfermedad asociado a unos hábitos de higiene adecuados y moderados. Pero, si tiene que ver con medidas extremas en las que a los pequeños se les protege de la más mínima contaminación exterior y parece que se pretende que vivan en una burbuja en la que todo debe estar esterilizado. Los niños tienen que salir a la calle y tener contacto con lo que les rodea y con otros niños. Si se les mantiene en un entorno estéril y se les aparta de todo lo que pueda ser susceptible de contagio, su sistema inmunológico no va a madurar correctamente.
Y como conclusión para nuestro mundo animal:
1.- Todo lo dicho puede extrapolarse para nuestros perros y 
2.- El contacto con los animales es una buena manera de prevenir el desarrollo de enfermedades alérgicas. 
Nota: Considerando siempre el factor genético, ya que si un niño o animal tiene una alta predisposición a desarrollar alergia, si puede requerir de medidas de protección adicionales