lunes, 14 de enero de 2013

Alergia alimentaria en perros y gatos

Los problemas de alergia son una de las causas más frecuentes en la consulta de dermatologías.

Las reacciones adversas al alimento o alergia alimentaria es uno de los tipos de alergia con manifestación cutánea que podemos encontrar en gatos y perros.

Las alergias a los alimentos se suelen manifestar en perros y gatos con cuadros de prurito y lesiones cutáneas secundarias al rascado. Pueden presentarse signos digestivos como diarrea o flatulencia acompañando a los problemas cutáneos, pero es mucho menos frecuente.

Lo primero que suele aparecer es eritema o enrojecimiento y picor. El picor puede aparecer localizado en la cara, en manos y/o pies, en los oidos o ser generalizado por todo el cuerpo. Cuanta más inflamación, más le pica al animal y más se rasca, produciéndose lesiones por el rascado. Pueden aparecer también pápulas o granitos y es frecuente tener infecciones secundarias de la piel con la aparición de alopecia, pústulas y descamación. Algunos casos de alergia alimentaria pueden manifestarse exclusivamente por la aparición de otitis.

Mucha gente piensa que la alergia a los alimentos no ocurre si das al animal una alimentación de calidad, si le cuidas mucho o si no cambias de alimento. Pero esto es un error, las alergias tienen una base genética que dependen del propio animal aunque es cierto que hay otros muchos factores que pueden influir. Alimentar a nuestros animales con piensos de alta calidad es una de las mejores cosas que podemos hacer por ellos, pero no evita que el animal con una genética de “alergia alimentaria” no la desarrolle.

Como ejemplo: si un animal tiene alergia a la carne de vaca, da lo mismo que le demos solomillo, carrillada o pienso a base de ternera, cualquiera de estos alimentos le van a desencadenar el cuadro de alergia.

Otro error es pensar que la alergia se desarrolla porque le hemos cambiado de pienso, tampoco es cierto para poder desarrollar una alergia a una sustancia se necesita haber estado expuesta previamente a ella. Por lo que si un animal come pollo, vaca y conejo podrá desarrollar alergia a esas proteínas, pero no a la de avestruz que nunca la ha probado.

Actualmente hay muchos piensos que se proclaman hipoalergénicos y dan las siguientes FALSAS justificaciones:
1.- una que emplean las partes más nobles del animal, no los “subproductos” – pero como hemos explicado esto no evita la alergia.
2.- otra que emplean ingredientes que no producen alergia: salmón, venado… Estos ingredientes son proteínas y como tales pueden desencadenar alergia en un animal con dicha predisposición. Luego el tercer error es pensar que si le damos estos alimentos nuestro animal no desarrollará alergia alimentaria. Como fuentes de proteínas menos frecuentes se pueden emplear en animales alérgicos que nunca hayan consumido estas proteínas, pero si se las damos a los animales cuando no son alérgicos, si desarrollan alergia, no tendremos proteínas exóticas para contrarrestarla.

Conclusiones

1.- Es importante proporcionar a nuestros animales una alimentación de calidad y el veterinario es quien mejor puede aconsejarnos.

2.- Las enfermedades no deben combatirse hasta que no están presentes, es competencia del veterinario el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.

3.- Hay enfermedades que pueden prevenirse y el veterinario nos informará sobre las que se pueden prevenir y como prevenirlas. Esta medicina preventiva incluye los tratamientos antiparasitarios, vacunación frente a enfermedades víricas (moquillo, rabia, parvovirus…), los chequeos anuales de nuestra mascota, una buena alimentación, la higiene y cuidado de la piel y el pelo, la higiene oral y el ejercicio del animal.