jueves, 22 de marzo de 2012

Mi mascota se rasca ¿Qué le pasa?

En ocasiones nos llegan por e-mail o por teléfono consultas de este tipo: mi perro se rasca detrás de las orejas ¿qué tiene?, mi gato no para de rascarse ¿qué puedo darle? Pero si solo existiese una respuesta, hace tiempo que en Adervet nos hubiésemos planteado dedicarnos a otra cosa…
Que nuestra mascota se rasque de manera anómala, más que un síntoma, es un indicio. Una señal de que algo no va bien. Pero ¿qué es lo que no va bien?
Las causas pueden ser diversas: parásitos, reacciones alérgicas a la picadura de los anteriores, alergias de otros tipos –por ejemplo alimentarias-, infecciones provocadas por bacterias o por hongos, enfermedades endocrinas, cutáneas, parasitarias…
Incluso podemos encontrarnos con trastornos asociados al comportamiento. Ya hemos hablado en otras ocasiones de estrés animal. Situaciones como un cambio de casa o la llegada de una nueva mascota, por poner algún ejemplo, pueden dar lugar a que el animal se rasque o se lama de manera compulsiva. “Inocentes” tics que si no se controlan pueden acabar degenerando en una afección cutánea.
Identificar la causa de ese picor –o no picor-, efectuar el diagnóstico adecuado y prescribir su tratamiento, es de nuevo tarea de nuestro veterinario. En ocasiones el problema será puntual y fácil de atajar, en otras nos encontraremos ante patologías de más largo tratamiento, o incluso ante enfermedades crónicas.
Sea cual sea el origen de ese picor, lo cierto es que, como ocurre con cualquier patología, el atajar el problema a tiempo es una ventaja a nuestro favor. Estar pendiente de nuestra mascota, saber reconocer que algo no marcha como debiera, acudir a tiempo al veterinario y, por supuesto, seguir sus indicaciones, es tan importante como darles la comida a diario o sacarles de paseo. Digamos que es otro punto más del “manual del perfecto propietario”.