domingo, 20 de febrero de 2011

El precio de la libertad

Todas las mañanas al levantarme bajaba la escalera de mi casa con tres gatos negros rodeandome, adelantándome y maullando. Sabían que les podría de comer, les mimaría y les abriría la puerta para que pudiesen salir a dar una vuelta.
Siempre me ha gustado que tuviesen libertad y pudiesen entrar y salir de casa. Por ello siempre he buscado casas en lugares donde esta libertad pudiese ser compatible con una cierta seguridad. Pero esta libertad se ha convertido en la pérdida reciente de Lucas y Protón, aún así prefiero y siempre he preferido su libertad.
Han disfrutado corriendo y saltando en la calle, entre los árboles y saliendo de paseo con nosotros y sus perros. Se que han tenido una muy buena vida durante los 10 años uno y 8 otro que me han acompañado. Estoy segura que superaron las 7 vidas que tiene un gato, porque sus aventuras fueron múltiples.
Allí en el cielo de los perros y los gatos se que maullarán felices porque fueron libres, tuvieron cariño y siempre estuvieron cuidados.
Os quiero y os echo de menos cada día. Spy cat es ahora uno por tres y se que también os echa de menos, está muy casero y apenas sale de casa, no se si algo sabrá.