domingo, 15 de noviembre de 2009

Ehrlichiosis canina


Ehrlichiosis es el nombre genérico con el que se designan las enfermedades producidas por varias especies bacterianas pertenecientes a los géneros de la familia Ehrlichiaceae.
                               
                             Imágen de Ehrlichia en el interior de monocitos
La primera descripción bibliográfica de ehrlichiosis canina en España data de 1988 y fue realizada por A. Font en Cataluña. Desde entonces se han identificado numerosas infecciones por E. canis, los estudios epidemiológicos actuales revelan una elevada seroprevalencia en toda la geografía española, considerándose está una enfermedad endémica.   
La enfermedad se transmite a través de la picadura de garrapatas, por lo que si ha observado la presencia de garrapatas en su animal sería importante descartar la enfermedad. Una vez inyectada la bacteria en el torrente sanguíneo del animal tras la picadura de la garrapata se produce la diseminación de los agentes ehrlichiales vía sanguínea y linfática tras un periodo de 8-20 días de incubación.
En esta imagen podemos observar la presencia de garrapatas en la cara interna de la oreja de un perro

Los signos clínicos asociados a la ehrlichiosis son altamente inespecíficos y se distinguen tres fases en esta enfermedad: Fase aguda, fase subclínica y fase crónica. La fase aguda de la enfermedad que suele durar de 4 a 7 semanas, la presencia de garrapatas debería observarse en esta fase. La fase subclínica caracterizada por la ausencia de sintomatología puede durar de manera natural hasta 5 años, durante la misma el animal puede superar la enfermedad o desarrollar en un momento dado la fase crónica, que puede conducirle a la muerte.
Garrapata hembra alimentada de sangre y dos garrapatas antes de alimentarse

El cuadro clínico más frecuente (75% de los casos) es la aparición de signos generales inespecíficos como: fiebre, apatía, decaimiento, anorexia o apetito caprichoso, pérdida de peso, linfadenomegalia, esplenomegalia… También se pueden observar cojeras, hemorragias nasales, lesiones cutáneas, lesiones oculares y signos neurológicos y digestivos, así como fallo renal.
Su diagnóstico se realiza a través de un simple análisis de sangre en el que se miden los anticuerpos antiehrlichia existentes en la sangre del paciente.
                                                                          
La prevención de la enfermedad se centra en el control de garrapatas, sin garrapatas no hay infección,
El tratamiento no es complicado y requiere la administración de un antibiótico: Doxiciclina durante 3-4 semanas.

Si ha observado garrapatas en su perro este verano, sería importante hacer una prueba para descartar que haya contraído esta enfermedad y en caso que la haya contraído su veterinario le prescribirá el tratamiento adecuado.

Dra. Carmen Lorente Méndez, DVM, PhD
Centro de Dermatología Veterinaria ADERVET
http://www.adervet.com/

miércoles, 4 de noviembre de 2009

LEISHMANIOSIS


Leishmaniosis es una enfermedad producida por diferentes especies del género Leishmania y transmitida por un insecto vector, Phlebotomus.spp. Es la hembra de este insecto quien trasmite el parásito, ya que debe alimentarse de sangre para el desarrollo de sus huevos. Los Flebotomos se encuentran por todo el mundo intertropical y subtropical y de las 500 especies conocidas, en España existen 30. Es un insecto de hábitos nocturnos y las picaduras se producen fundamentalmente al atardecer y por la noche.

Leishmania infantum es la responsable de prácticamente todos los casos de Leishmaniosis en España. La enfermedad es una zoonosis y en humanos, la presencia concomitante de procesos inmunosupresores incrementa el riesgo de padecer la enfermedad. Es por ello, que en los países Mediterráneos la coinfección de SIDA y Leishmaniosis ha adquirido importancia. Sin embargo, los perros son los principales hospedadores y la infección en humanos es excepcional.

Actualmente se sabe que hay perros resistentes a la infección y que el desarrollo o no de la enfermedad depende de la respuesta inmunitaria del individuo. Una respuesta inmune de tipo celular sería protectora, mientras que una excesiva producción de anticuerpos en ausencia de respuesta celular induciría el desarrrollo de la enfermedad.

Los signos clínicos de la enfermedad son muy variados y pueden ir desde un simple adelgazamiento, a la presencia de lesiones cutáneas, hemorragias nasales, cojeras alternantes…Los casos más graves desarrollan insuficiencia renal que puede ser irreversible y conducir a la muerte del animal.

Como el periodo de actividad del insecto vector se limita a los meses de verano, es recomendable realizar a partir del mes de octubre una simple prueba en sangre para determinar la posibilidad de que el animal haya contraído la enfermedad y poner el tratamiento adecuado antes de que sea demasiado tarde.

Para conocer la posible exposición del perro a Leishmania se realiza una serología sanguínea, que mide los anticuerpos frente a Leishmania, popularmente explicado: las defensas que el animal ha desarrollado frente al parásito. Si los niveles de anticuerpos están elevados, significa que el parásito ha entrado en el organismo del animal, a partir de ahí habrá que realizar otras pruebas encaminadas a determinar si el animal está desarrollando la enfermedad o si se está defendiendo bien de ella, en función de estos resultados se decidirá la necesidad o no de iniciar un tratamiento.

Una vez confirmada la existencia de unos niveles de anticuerpos frente a Leishmania sospechosos de enfermedad, hay que realizar una hemograma y bioquímica sanguínea para determinar si existe alteración de órganos internos o alteración de las proteinas séricas.

El diagnóstico de la enfermedad: Leishmaniosis lo realizará el veterinario en base a:

1. presencia de niveles elevados de anticuerpos antileishmania
2. Alteración de las proteínas séricas o plasmáticas.
3. Alteraciones hematológicas o bioquímicas compatibles con Leishmaniosis
4. Presencia de signos clínicos de enfermedad.

Si todos los datos anteriormente recabados indican la existencia de Leishmaniosis, se procederá a su tratamiento.

Para el tratamiento de la Leishmaniosis se combinan fármacos leishmanicidas (capaces de matar a la leishmania) y fármacos leishmaniostáticos (capaces de controlar su desarrollo). El tratamiento se complementa con terapia específica para los órganos o sistemas afectados, alimentación adecuada y en ocasiones se complementa con el empleo de fármacos inmunomoduladores.

Si detectamos a tiempo la Leishmaniosis en nuestro perro, las posibilidades de éxito del tratamiento son grandes. Los casos avanzados suelen ser más difíciles de controlar.

Durante los meses de octubre a diciembre el colectivo veterinario recomienda realizar un chequeo de nuestro perro encaminado a descartar la LEISHMANIOSIS. Realizar este control supondrá grandes beneficios para el animal: si no hay enfermedad, podemos estar tranquilos hasta la temporada siguiente. Si hay enfermedad el pronóstico es bueno si iniciamos tempranamente el tratamiento.

Desde ADERVET recomendamos realizar un control de Leishmaniosis entre los meses de octubre y diciembre. Acuda a su veterinario y beneficiese de las campañas anuales de detección de la Lesihmaniosis.

Dra. Carmen Lorente Méndez, DVM, PhD